Inicialmente, la búsqueda de oro
consistió en el bateo sistemático de los sedimentos en los cursos fluviales, a
donde los procesos de erosión, transporte y sedimentación habían conducido las partículas
(pepitas) de oro a lo largo de los siglos.
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| Joyas de oro encontradas en Astorga |
Ante los escasos beneficios
obtenidos por este rudimentario método, el imperio romano buscó la fuente de la
que provenía todo aquel oro, lo que le llevó a la explotación minuciosa de un
gran número de laderas, colinas y depósitos aluviales situados en lo que hoy son
León, Asturias, Galicia y el norte de Portugal. Como ejemplos más
significativos se deben mencionar: la explotación minera de Las Médulas, los
yacimientos de oro dispersos por toda la sierra del Teleno y los aprovechamientos auríferos de gran parte de los
sedimentos fluviales existentes en la margen derecha del río Duerna y en toda
la cuenca baja del río Cabrera.
Para controlar tan extenso
territorio y su fructífera minería aurífera, hacia el año 15 a.C. Roma fundó un
campamento militar en un cerro estratégicamente situado. En tan sólo tres
décadas, daría lugar a la ciudad de Asturica Augusta (la actual Astorga),
capital administrativa de la nueva provincia romana, desde donde se gestionaba
la explotación de los nuevos recursos auríferos y se distribuía
el mineral obtenido a los centros de acuñación monetaria.
LA MINA DE LAS MÉDULAS
El ejemplo de esta minería más conocido en la
actualidad es el paraje de Las Médulas,
formado por sucesivas capas de sedimentos aluviales consolidados dando lugar a
un conglomerado, en el cual el oro se encuentra en forma de pequeñas pepitas de
tamaño por lo general milimétrico. La proporción aurífera en estos materiales
es reducida por lo que resultó imprescindible trabajar un gran volumen de terreno
para obtener una cantidad de oro apreciable.
| Red de galerías de Las Médulas |
| Mina romana de Las Médulas - Extensión: 1200 Ha |
LA INGENIERÍA HIDRÁULICA: LOS CANALES
El extraordinario trabajo minero de Las Médulas sólo fue posible gracias al empleo de una ingente cantidad de agua, imposible de encontrar en las proximidades de la explotación lo que hizo necesaria la construcción de una impresionante red hidráulica de canales.
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| Canales romanos tallados en roca pertenecientes a la red hidráulica de Las Médulas |
Los vestigios de estos canales conforman
una red hidráulica de más de 600 km de longitud total que capta el agua en los
cursos altos de los ríos Oza, Cabrera y Eria, incluyendo un trasvase
intercuenca Duero-Miño. El canal más largo de todos ellos, con captación en la
lejana localidad de La Baña y 143 km de longitud a una pendiente media del 0.2
%, representa la segunda conducción hidráulica más extensa de todo el imperio
romano (sólo superada por el abastecimiento a Constantinopla).
| Túnel en cuarcita excavado mediante fuego y agua |
De sección rectangular, con 1.35
m de anchura y 0.8 m de altura (para un calado efectivo de 0.4-0.6 m según los últimos estudios), la construcción
de estos canales supuso una compleja y prolongada labor debido a la agreste
orografía de esta región leonesa. Su trazado recorre empinadas laderas
montañosas manteniendo una pendiente prácticamente constante; para ello fue
preciso construir muros de mampostería (de hasta 5 m de alto) o tallar la
sección completa del canal en la roca madre. Solamente cuando era inevitable se
acometía la ejecución de túneles que acortaran el recorrido mediante el
habitual método de alternar fuego y agua hasta producir el agrietamiento de la
roca.
LA MINA SUBTERRÁNEA DE LLAMAS DE CABRERA
Múltiples fueron las
explotaciones auríferas subterráneas en esta región del noroeste peninsular
durante el imperio romano (Val de San Lorenzo, Teleno, Pozos…). La
meteorización superficial de estos yacimientos primarios ha llevado durante los siglos las pepitas
de oro a los cauces fluviales dando lugar a la milenaria tradición del bateo,
aún hoy realizada.
| Galería subterránea del complejo minero de Llamas de Cabrera |
Mención especial merece el
complejo minero de Llamas de Cabrera, descubierto en el año 2002 por el
ingeniero Roberto Matías es (al menos) la mina de oro romana subterránea más
grande de todo el territorio español.
Filones de cuarzo aurífero atravesaban
verticalmente esta colina de unos 350 metros de altura que los romanos
explotaron, primero superficialmente mediante minería hidráulica y luego en
profundidad perforando un conjunto de galerías horizontales, trazadas según la
estratificación del terreno desde las que extraían el cuarzo de las vetas alcanzadas;
posteriormente un proceso de molienda hasta obtener un polvo fino liberaba las
partículas de oro de su matriz cuarzosa, para a continuación ser separadas y
concentradas gracias a su mayor densidad.
En conjunto, la minería aurífera
de la provincia de León supuso la fuente de oro más importante del imperio
romano a comienzos de nuestra era, imprescindible para mantener el sistema
monetario basado en el patrón oro. Hoy día, los vestigios de esta minería
antigua representan tan sólo una pequeña parte del patrimonio olvidado de la
provincia de León.


Mucho ánimo con el blog.
ResponderEliminarEso, mucho animo, my friend
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